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Testimonio de Sara PDF Imprimir E-mail
{mosimage}Nací 1976 en Camberra, Australia. Soy la hija mayor de una familia de cinco hijos, tengo dos hermanos y dos hermanas. Actualmente vivo en Perth.

Mi madre es profesora de la escuela secundaria, pero durante muchos años ha trabajado como madre y ama de casa. Mi padre trabajaba en el sector financiero y bancario. Después de haber trabajado varios años para las compañías grandes, decidió crear su propia pequeña empresa. La mayoría del tiempo hemos vivido dependiendo de una sola fuente de ingresos y muy al día, sin saber lo que pasaría la semana siguiente.

Mis primeros años los he pasado en Sydney. La vida era dura y la escuela también. He vivido muchas injusticias. Después nuestra familia se ha mudado a Perth. Después de mis estudios secundarios, he estudiado sociología en la universidad. Me he ganado la vida haciendo diferentes trabajos: he trabajado en un bar, en la limpieza, en un restaurante y en el comercio. Todavía tengo muchos amigos de esa época.

Los jóvenes confrontados a problemas sociales y otros que viven en la extrema pobreza

Después de mis estudios me ha ido a una pequeña ciudad minera situada a 1200 km al norte de Perth, para realizar un primer empleo a tiempo completo, donde dirigía un centro juvenil. Aquí esperaba ser la administradora, pero muy pronto descubrí que debería ser también la consejera de los jóvenes de la localidad. Me he encontrado frente a jóvenes que eran ricos y otros que vivían en la extrema pobreza. Muchos niños de los mineros disponían de ingresos altos, pero estaban confrontados a muchos problemas sociales: familias rotas, alcohol y droga. Otros tenían poco dinero, iban raramente a la escuela y vivían en la pobreza.

En aquella época, un grupo de mujeres aborígenes ha venido a verme para lanzar un programa de desayunos y de deberes para sus hijos. Estaban entusiasmadas con la idea de aportar un cambio en su vida y en la de sus hijos. Pero desde el lanzamiento del proyecto hemos chocado con muchos obstáculos, sobre todo con el gobierno que bloqueaba nuestra iniciativa. Estas mujeres se han sentido muy impotentes y yo estaba muy enfadada frente a esta injusticia.

Después de vivir algunos años en esta ciudad minera, he vuelto a Perth para trabajar como asesora de deportes y ocios, trabajando en las comunidades para crear infraestructura deportiva y de tiempo libre accesibles a todo el mundo. A menudo he ido a las regiones del país donde los habitantes vivían de la agricultura y estaban confrontados a la sequía. Los jóvenes de estas zonas generalmente se iban de casa a las ciudades para buscar trabajo o una formación post escolar.

Mi trabajo de consejera era muy gratificante. He podido trabajar junto a colectivos para aportar un cambio duradero a nivel local. Pero tenía horarios muy largos e iba de contrato en contrato a cambio de un salario mínimo. El trabajo era precario.

En la JOC se habla de justicia social

En mi tiempo libre, a menudo practicaba diferentes deportes, entre otros el salvamento costero y la natación. Al final de la temporada, a menudo organizábamos una fiesta. Ahí he encontrado al consiliario del club de surf que me ha hablado de la JOC.

Este me ha explicado que la JOC no era rezar y hacer estudios bíblicos, sino que se hablaba de justicia social y se tenía fe en la acción y los jóvenes cambiaban ellos mismos sus situaciones y problemas. Esto me interesaba mucho porque yo estaba apasionada con la vida de los jóvenes y la justicia. He aceptado ir a una reunión de la JOC. Pero esta experiencia me ha decepcionado porque los miembros han hablado sobre todo de coches. No era eso lo que había esperado.

Si todos pudiéramos trabajar así, cambiaríamos el mundo!

Más tarde ese año, el consiliario nacional de la JOC ha venido a Perth para una formación. La JOC me ha invitado a participar. He dudado pero ha decidido intentarlo una vez más. El tenía contactos con los indígenas australianos y tenía buena relación con los jóvenes. Durante la formación me ha animado para que participase en el Consejo Nacional y lo he hecho. Me ha sorprendido las capacidades de compromiso de los jóvenes en el Consejo. He visto jóvenes que dirigían ellos mismos sus campañas (desempleo, refugiados, construcción de la comunidad y trabajo precario) para dar una respuesta a su realidad. Estaban muy bien coordinados.

Me he dicho: si todos pudiéramos trabajar así, seríamos capaces de cambiar el mundo! Yo quería participar en ello y me he afiliado a la JOC en octubre de 2002! He dejado mi trabajo de consejera y he empezado a trabajar para la JOC como voluntaria.

Lo mejor y lo peor del ser humano

En el 2003 he trabajado a medio tiempo para la JOC y el resto del tiempo en una residencia de ancianos. Estaba en la administración pero también trabajaba con el personal de mantenimiento. En la administración me mandaban hacer un montón de tareas que no correspondían con el perfil del puesto. La cultura de empresa era muy mala. algunos compañeros eran malos e incluso han intentado que me despidieran. Gracias a la JOC he analizado la situación, he descubierto las razones y he visto como gestionar las cosas. He llevado una gran acción personal. Un día he tomado un café con la compañera que me acosaba. La he preguntado por qué no estaba contenta con el trabajo que yo realizada. Ella ha admitido que no era yo el problema sino que ella no estaba satisfecha con su vida. Ella ha compartido sus experiencias conmigo y a partir de ahí hemos sido amigas. Su humor ha cambiado, lo cual ha afectado al resto de los compañeros. La moral del personal ha mejorado y a todo el mundo le ha empezado a gustar su trabajo.

También he tenido experiencias muy positivas; muchos residentes de la residencia de ancianos me sonreían y me abrazaban. Sus familiares eran también muy educados y agradecidos. Este trabajo me ha mostrado lo peor y lo mejor del ser humano.

Hacer algo juntos y conocer a su vecino!

Durante este tiempo he empezado a trabajar en la JOC de Perth. Una gran parte de nuestro trabajo era dedicado a la construcción de la comunidad; queríamos combatir la forma de vida individualista dónde la gente consume y se queda en casa en su tiempo libre. Para ello hemos organizado actividades comunitarias que costaban poco dinero para crear una participación activa.

Una de las campañas se titulaba “Una semana sin televisión”. Hemos animado a la gente a compartir una comida juntos, a dar una vuelta con los amigos. A hacer algo juntos! Otro año la campaña tenía como tema ”Conoce a tu vecino!”. Hemos organizado barbacoas colectivas, que se han convertido en actividades anuales regulares.

En aquella época también hemos realizado encuestas sociales sobre la experiencia de los jóvenes que tenían un trabajo precario. Muchos no conocían ni sus derechos laborales ni sus obligaciones. Muchos iban a trabajar aunque estuvieran enfermos, sus horas extraordinarias no eran remuneradas, y algunos no percibían un salario con un baremo apropiado. Hemos constatado que tenían miedo de perder su empleo. En septiembre de 2003 he tenido el privilegio de participar en un intercambio de Asia-Pacífico sobre el “trabajo temporal”.

Los jóvenes que actúan me han animado a continuar

De 2002 a 2004, fui la representante de Perth en el equipo nacional de la JOC. En el 2004, me he convertido en secretaria nacional. El mismo año he participado en el Consejo Internacional de Venezuela. Una vez más, ver a toda esa gente que lleva acciones para cambiar su realidad, me ha animado a seguir mi trabajo en la JOC.

De 2004 a 2006 hemos recogido muchos testimonios de jóvenes trabajadores y hemos comprendido claramente lo que vivían los jóvenes en Australia. Hemos desarrollado una nueva visión social y han nacido 2 ejes para nuestras campañas: la búsqueda del sentido profundo de la vida y del trabajo.

En 2006, nuestro Consejo Nacional ha reunido toda esta realidad. Hemos confirmado nuestra visión social y elaborado un plan de acción nacional centrado en un trabajo justo y gratificante. Recientemente la legislación laboral de Australia ha cambiado de una forma significativa, dejando a los jóvenes sin poder, conduciendo a menudo a la explotación. La abolición de estas leyes es el punto central de nuestra campaña “Un trabajo justo y gratificante”

No puedo quedarme sentada mirando

Todo el trabajo que he hecho en mi vida ha hecho de mi la persona que soy, expuesta a todo tipo de naturaleza humana: clientes, directores y compañeros. Trabajar con la gente me ha llenado de energía. Cada vez que se viola la dignidad humana me enfado y siento que la situación tiene que cambiar. Mi familia y mis amigos me dan fuerzas y me inspiran para provocar esos cambios.

Personalmente pienso que no puedo quedarme sentada mirando. Tengo que actuar. Naturalmente, el hecho de ser la mayor en mi familia, ha hecho que sea una administradora, la que actúa. Para mí es una reacción natural – Soy la hermana mayor.

Mi sueño

  • Sueño con un sistema económico y social mundial que permita a todo el mundo vivir y trabajar dignamente.
  • He adquirido muchas experiencias trabajando con todo un abanico de personas. El sistema actual simplemente no funciona. Me gustaría estudiar el sistema socio económico. Comprender mejor y contribuir a una forma de vida duradera para todo el mundo.
 
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