Salir del capitalismo para entrar en un nuevo paradigma Imprimir

Contribuir al bien común de la humanidad


El mundo de hoy ya no es sostenible.  Lo que vivimos actualmente no es una crisis financiera con consecuencias económicas; no se trata de una crisis del empleo provocando enormes tasas de desempleo.  Esto va mucho más allá, es una crisis del sistema.

 

¿Qué podemos hacer?


Deberíamos mostrar suficiente coraje y tomar medidas para cambiar el sistema.  Deberíamos transformar este mundo imponiendo un nuevo paradigma, un paradigma de vida en lugar de un paradigma de muerte. La lógica del sistema actual (el capitalismo) no es aportar soluciones a los problemas sino preservarse, asegurar su supervivencia sacrificando la naturaleza así como a miles de millones de seres humanos.

 

El paradigma del capitalismo es la explotación. Ve en la naturaleza un bien que debe ser transformado en mercancía. La economía está dominada por el capitalismo y el capitalismo es el motor de la economía. Como consecuencia de esta lógica, los capitalistas buscarán siempre promover el valor de cambio más que el valor de uso. Normalmente cuando vemos el agua, la consideramos como algo para beber.  Los capitalistas no tienen la misma mirada: ven el agua como algo que pueden colocar en botellas y vender para aumentar su capital.  Es así precisamente como el capitalismo destruye la naturaleza y al ser humano.

 

¿Qué queremos?


Queremos un mejor sistema. Comencemos por hacer algunas preguntas provocadoras, por ejemplo: “¿Qué tipo de lógica de desarrollo humano podemos desarrollar que no destruya la naturaleza y al ser humano?” ¿Será posible poner en marcha otro paradigma que ponga en cuestión el paradigma del capitalismo?”  Otra pregunta: “¿Podemos concebir otra filosofía de vida?” Mi respuesta es “Sí, es posible, existe una alternativa, lo que podemos llamar el bien común de la humanidad”.


Construyamos este proyecto colectivamente. Para esto debemos comenzar por interrogarnos sobre el lugar de las clases en la sociedad y no deberíamos aceptar el discurso del capitalismo sobre la estratificación (realidad) social.  En el contexto de la sociedad industrial, la realidad no es la estratificación social sino la existencia de clases sociales y de una lucha de clases.

 

Luego propondré los cuatro elementos centrales siguientes para emprender el camino hacia un nuevo paradigma de vida:

 

En primer lugar, redefinir la relación con la naturaleza. Debemos generar un cambio colectivo en nuestra actitud hacia la naturaleza. La naturaleza no es una mercancía; debemos respetarla como fuente de vida y esto debería servir de fundamento a la creación de un bien común de la humanidad.

 

En segundo lugar, reorientar la producción de los productos de primera necesidad, haciendo prevalecer el valor de uso por encima del valor de cambio. Los bienes o servicios deberían ser utilizados para servir a los seres humanos en lugar de  ser objeto de transacciones.

 

En tercer lugar, reorganizar la vida colectiva a través de la generalización de la democracia en las relaciones sociales y las instituciones. Debemos promover la mundialización de la democracia, no solamente en el campo político sino también en el sistema económico, en las relaciones entre los hombres y las mujeres y dentro de todas las instituciones.

 

En cuarto lugar, instaurar la interculturalidad mientras que construimos el bien común universal, o sea dar a todas las formas de conocimiento, a  las culturas, a las filosofías y a las religiones las mismas oportunidades de contribuir al bien común de la humanidad.

 

Esto puede parecer muy utópico pero necesitamos esperanza. La utopía es una forma de esperanza para los que no tienen nada hoy pero esperan tener algo mañana. Si aceptamos ese concepto, podremos hacer muchas cosas concretas juntos por un mundo mejor y más justo.

 

Termino aquí, regocijándome con la idea de un debate alrededor de una acción concreta.

 

(Intervención de la JOCI sobre el trabajo decente leída por Ludovicus Mardiyono, presidente de la JOCI, durante el debate organizado en el Parlamento Europeo en Bruselas el 17 de marzo de 2015)



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