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Declaración conjunta en el marco de la Conferencia de Roma “People and Planet First – The Imperative to Change Course” PDF Imprimir E-mail

Respuesta de los movimientos a la Encíclica “Laudato Si” del Papa Francisco

 

Nosotros, Juventud Obrera Cristiana Internacional (JOCI), Movimiento Internacional de la Juventud Agrícola y Rural Católica (MIJARC), Coordinación Internacional de la Juventud Obrera Cristiana (CIJOC), Federación Internacional de los Estudiantes Católicos (MIEC-PAX ROMANA), saludamos la iniciativa y el compromiso del Papa Francisco de denunciar la realidad y los sufrimientos de millones de personas a través del mundo,  provocados por la distribución injusta y desequilibrada de las riquezas, como también por la utilización abusiva/excesiva de los recursos de la tierra. Esto refleja el hecho que la crisis económica actual es indisociable de la crisis del medio ambiente.

 

Mientras seguimos destruyendo nuestra naturaleza por la codicia, los pobres siguen empobreciéndose y los ricos enriqueciéndose. El informe de OXFAM señala que si las tendencias actuales se confirman y si permanecemos pasivos, desde ahora y hasta el año próximo, el 1% de la población mundial controlará más del 50% de las riquezas mundiales.

 

En muchas situaciones a nivel nacional y local, la mayoría de los pobres no tienen acceso a los recursos naturales que les permitan superar las necesidades de sus familias. En muchos países en desarrollo del sur, la mayor parte de los campesinos no poseen y no controlan la tierra que cultivan.

 

Es igualmente insoportable ver que un gran número de tribus indígenas y comunidades locales son desplazadas y expulsadas de sus tierras para permitir el supuesto “desarrollo” en los sectores mineros y energéticos, únicamente para satisfacer los deseos insaciables de los habitantes de las ciudades.

 

Cuando promovemos la protección del “Medio Ambiente”, nos acusan de oponernos al desarrollo. Queremos dejar claro que estamos en favor de todo desarrollo que comprenda un trabajo justo, empleos de calidad, una protección social para todos, una educación de calidad y una igualdad entre los géneros, más particularmente para los menos privilegiados y los excluidos de la sociedad.

 

Afirmamos la integridad de la creación, que para gestionar bien los recursos del planeta el ser humano no debería explotarlos sin límite, que todas las cosas creadas por Dios están ligadas, y que si una destruye la otra, el sistema está expuesto al caos y al desequilibrio.

 

Queremos valorar la dignidad humana de la persona, y señalar que ningún tipo de desarrollo debería explotar las personas marginalizadas y vulnerables.  Porque si  dejamos los intereses de las empresas primar sobre los derechos de las personas, su dignidad será claramente violada.

 

Actuar juntos


Juntas, las organizaciones internacionales de acción y de inspiración católica procuran romper esta tendencia y poner fin a la degradación de nuestra Madre Tierra.

 

Continuamos nuestro proceso VER-JUZGAR-ACTUAR, desde la base hasta el nivel internacional, para analizar las contradicciones que existen en nuestra sociedad entre nuestros sueños y  la realidad, entre el bien común y los intereses capitalistas.

 

Nosotros, actores de cambio, nos comprometemos a seguir transformando nuestra sociedad y a garantizar que la voz de los marginados y de los pobres sea entendida en los diálogos sociales y las declaraciones pronunciadas en las diferentes plataformas de los órganos de decisión a nivel local, nacional e internacional.  Nos aseguraremos de que nuestra presencia se haga sentir en la Organización Internacional del  trabajo (OIT), en la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la  Agricultura (FAO) como también dentro de la Iglesia.

 

Invitamos a los dirigentes de la Iglesia Católica así como a las comunidades e instituciones religiosas a motivar los movimientos católicos y los fieles laicos a desempeñar un papel más importante en la buena gestión de la tierra, promoviendo la justicia social.

 

Llamamos a todos nuestros gobernantes a adoptar una política nacional declarando la preservación de los recursos naturales y a dejar de convertir las tierras agrícolas en aldeas industriales o de Lujo. Llamamos a una distribución justa de las riquezas a través de salarios decentes para todos los trabajadores y a una protección social como mecanismo de seguridad para los pobres y los más desfavorecidos.

 

Finalmente, hacemos un llamado a todos los actores de la sociedad para obrar juntos, para combatir el cambio climático y poner fin a las actividades nefastas que destruyen el medio ambiente. Si bien los pobres son las primeras víctimas y los más expuestos a los problemas medioambientales y al cambio climático, no se trata de una cuestión de raza, de color, de género, de nacionalidad, de religión o de afiliación política. Este problema ¡es asunto de todos!

 

Juventud Obrera Cristiana Internacional  (JOCI)

Movimiento Internacional de la Juventud Agrícola y Rural Católica (MIJARC)

Coordinación Internacional de la Juventud Obrera Cristiana (CIJOC)

Federación Internacional de Movimiento de Adultos Rurales Católicos (FIMARC)

Movimiento Internacional de Estudiantes Católicos (MIEC-PAX-ROMANA)

 
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