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El Mundo del trabajo en Asia y Pacífico PDF Imprimir E-mail

por Andy N. Predicala

 

La región Asia-Pacífico engloba 47 países que cuentan con cerca del 61 por ciento de la población mundial total. Los datos sugieren que, en 2016, 4.500 millones de habitantes de los 7.400 millones del total de la población mundial pertenecían a esta región. Asia-Pacífico es hogar de culturas y tradiciones diversas.

 

 

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), durante su 16° Encuentro Regional que ha tenido lugar en Bali (Indonesia), Asia-Pacífico también proporciona más del 60 por ciento de la fuerza de trabajo de todo el mundo. En los últimos años ha experimentado una significante disminución en lo que se refiere a tasas de pobreza, así como un crecimiento de las industrias modernas y la fuerza de trabajo está más formada. Sin embargo, el empleo, considerado como el factor clave para ayudar a salir de la pobreza, permanece obstinadamente bajo. El crecimiento económico sostenido y el dinamismo no se traduce en un progreso social, beneficiando sólo a unos pocos.

 

Progreso y desafíos

 

El Banco Mundial ha aumentado el umbral de pobreza en 1.9$ al día, pero eso no significa nada. Aunque los datos muestren que el número de pobres extremos ha bajado rápidamente del 21 por ciento (en 2006) al 10 por ciento (en 2015), el salario de los trabajadores se ha devaluado en muchas ocasiones y no se ha visto incrementado en los últimos años debido a la inflación y a la crisis global. El aumento de los precios de la comida y las necesidades humanas básicas no está acorde a la media del salario vital.  El problema del Salario Digno Vital no es nuevo para la OIT, pero eso no quita que en muchos países las personas aún subsistan con un salario mínimo que en realidad debería llamarse salario de pobreza.

 

Muchos jóvenes de Asia-Pacífico se han visto afectados por el desempleo, con 1 de cada 8 jóvenes encontrándose en esta situación. Aunque la cobertura de protección social es más extensa hoy en día, con un aumento en las inversiones públicas, millones de trabajadores por cuenta propia, autónomos y trabajadores informales continúan siendo vulnerables sin tener acceso a protección social.

 

La migración laboral sigue siendo un fenómeno en la región, especialmente en el sur y sudeste asiático, donde la gente busca mejores oportunidades de trabajo. La región registró alrededor de 244 millones de migrantes, de los cuales 150 millones son trabajadores. Mientras que estos trabajadores contribuyen al producto interior bruto de su propio país, a menudo cuentan con muy poca protección y no son reconocidos. En sus países de origen, los trabajadores migrantes sufren altos costos de contratación cuando solicitan un trabajo, y cuando llegan al país de destino, se enfrentan en la mayoría de los casos a malas condiciones de trabajo. No consiguen el trabajo que las agencias de contratación les habían prometido, ni firman ningún tipo de contrato de trabajo, y lo que es peor, el control de los empleadores sobre ellos les limita la movilidad. Esta situación se ha visto agravada por la falta de coordinación entre los gobiernos de los países de envío y de acogida de migrantes.

 

La libertad de asociación es también cada vez una preocupación mayor. Se puede observar que sólo 27 de un total de 47 países han ratificado la Convención N° 87 de la OIT (Convención sobre Libertad de Asociación y Derecho a Organizar Convenciones); es un problema especialmente en los Países árabes. Mientras que en algunos de los países existe un monopolio sindical, otros sufren debido a la interferencia de gobiernos y capitalistas quienes crean nuevos sindicatos o federaciones (sindicatos amarillos) para así lograr debilitar los ya existentes sindicatos de los trabajadores. Acoso, amenazas y el uso de la fuerza (militar) son algunas de las violaciones de los derechos sindicales realizados por estados y capitalistas.

 

La desigualdad de género es un problema de total actualidad, que aún no se ha visto abordado. La brecha salarial de género es ampliamente visible, y en términos de participación en la fuerza de trabajo las mujeres sólo son un 32 por ciento. La mayoría de los trabajos para las mujeres son vulnerables y adversos. Las mujeres siempre han tenido que luchar por la continuidad de su carrera. En muchas ocasiones dejan su trabajo cuando se casan o tienen familia.

 

El desafío de un trabajo justo

 

El avance de las nuevas tecnologías está creando nuevos trabajos, pero tampoco podemos negar el hecho de que también está destruyendo algunos de los ya existentes. La gran pregunta es cómo equilibrar estos dos avances opuestos y cómo manejarlos para seguir teniendo las mejores ventajas sociales.

 

El 60 por ciento de los trabajos ofertados en esta región son en las industrias textil, electrónica y automovilística. Según la OIT el aumento de las cadenas globales de suministro (CGS) han creado numerosas oportunidades de empleo, pero al mismo tiempo viene con un incremento de la precariedad laboral.

 

El valor de un(a) joven trabajador(a)

 

La situación general de los trabajadores en Asia-Pacífico se ve reflejada también en la situación de los jóvenes trabajadores identificada en el Consejo Internacional de la JOCI recientemente concluido. El movimiento ha afirmado su compromiso con el trabajo en los siguientes temas:

 

1. Trabajo precario, precarización y tercerización.

2. Trabajo informal y protección social.

3. Desempleo de la juventud.

4. Migración de jóvenes y refugiados. 

5. Trabajo Justo (renta digna, libertad de asociación, salud ocupacional y seguridad).

6. Igualdad de género.

 

La JOCI responde al llamamiento del Papa Francisco que dice “Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir ‘no’ a una economía de la exclusión y la inequidad”. Debemos mostrar amor por nuestros hermanos y asegurar que nadie se quede atrás”. 

 

El llamamiento de los jóvenes trabajadores y Solidaridad mundial en el 16° Encuentro regional Asia-Pacífico de los jóvenes de la OIT

 

1.    Invertir en Protección Social a nivel nacional con políticas comprensivas. Los países de Asia-Pacifico necesitan aspirar a tener un Mínimo de Protección Social Universal independientemente del género, condición de migrante, etnia u origen social, religión u ocupación.

2.    Cumplimiento del derecho a la atención médica.

3.    Implementación, desarrollo y seguimiento de una mayor regulación de las políticas migratorias. Tanto países de envío como de acogida deberían ofrecer trabajo justo que respete los derechos básicos de los trabajadores, incluyendo el derecho a organizarse y a negociar colectivamente.

4.    Mejorar la estructura de las cadenas globales de suministro. La mejor manera de hacer esto es a través de la negociación e implementación de acuerdos vinculantes con proveedores, organizaciones sindicales y sindicatos locales.

5.    Garantizar unos Ingresos y un Nivel de Vida Decentes.

 
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