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CIT 2017: Declaración conjunta JOCI-WSM sobre las migraciones de la mano de obra PDF Imprimir E-mail

Como lo hace cada año, la JOCI participó en la 106a sesión de la Conferencia Internacional del Trabajo que tuvo lugar en Ginebra en junio de 2017. Publicamos a continuación el comunicado conjunto JOCI-WSM sobre las migraciones de la mano de obra leído por Antonio Zela, militante jocista de Paraguay y coordinador continental de América.

 

“En nombre de la Juventud Obrera Cristiana Internacional (JOCI) y de Solidaridad Mundial (WSM), les estoy agradecido por darme la oportunidad de presentar una declaración conjunta en esta Comisión. Aprovechamos también para agradecer a la Oficina por el informe preparado para esta discusión general.

 

Les propongo comenzar por un testimonio de un miembro de la JOCI que ilustra las dificultades que se plantean a los trabajadores migrantes:

 

“Mi nombre es George Verzosa y vengo del sur de Filipinas. La precaria situación laboral me obligó a trabajar en el extranjero. Encontré una agencia y me asignaron como destino de trabajo: Arabia Saudí. Tuve que pagar muchas tasas. Leí el contrato, me pareció bien y lo firmé. Cuando llegué allí, trabajé en un restaurante. Sin embargo el contrato que firmé no fue respetado. No me dieron el salario mínimo como indicaba mi contrato, no me pagaron las horas extras, no tuve días de descanso y las jornadas de trabajo eran excesivamente largas.

 

Con mis compañeros de trabajo decidimos hablar con el empleador árabe. Nos pidió que volviéramos a nuestros puestos y nos amenazó en recortar nuestros salarios si no cumplíamos con nuestro trabajo. Días después me pidieron que recogiera mis cosas y me llevaron de vuelta a Filipinas sin pagarme el salario de un mes y medio de trabajo.”

 

El caso de George no es un caso aislado como todos sabemos. Es un ejemplo de las dificultades que los trabajadores migrantes viven a diario, tanto los migrantes internos como los internacionales; independientemente de que se encuentren en países de altos, medios o bajos ingresos. Estas dificultades alcanzan más intensamente a los más vulnerables, como los jóvenes, las mujeres y los trabajadores sin-papeles.

 

Los procesos migratorios son la consecuencia de desastres mundiales tales como las guerras, los desastres naturales, la desigualdad en el acceso a los recursos y las tasas de desempleo desiguales en función de las regiones y países. Todos estos desafíos necesitan respuestas globales.

 

Señoras y señores delegados, las migraciones son a menudo percibidas como amenazas y como un coste económico insostenible para los países de acogida. Sin embargo, estudios demuestran claramente que los migrantes favorecen el desarrollo económico y social, tanto en su país de destino mediante el pago de impuestos y cotizaciones sociales, como también en sus países de orígenes mediante el envío de fondos y el refuerzo de sus competencias.

 

Nuestro llamamiento es claro y unívoco: Justicia Migratoria! Los Estados tienen que desarrollar políticas migratorias más humanas, socialmente justas y políticamente coherentes. Una nueva visión de la migración debería basarse en cuatro principios fundamentales:

  • El respeto de los derechos fundamentales y de las leyes internacionales
  • La igualdad y equidad sobre las condiciones y oportunidades tanto para los migrantes como para los ciudadanos nacionales.
  • La solidaridad, lo que significa dar prioridad a los más vulnerables.
  • Mecanismos sancionatorios más estrictos que sancionen la violación de los derechos fundamentales y de las leyes internacionales.

 

Los trabajadores migrantes deben ante todo beneficiarse de los mismos derechos que los trabajadores nacionales, incluido la libertad de escoger ellos mismos un empleo adecuado y de cambiar de empleador bajo su propia iniciativa, derecho a menudo violado, en especial en los países bordean el golfo pérsico árabe. La no-discriminación está fuertemente anclada en el derecho internacional de los derechos humanos. Para ello, los trabajadores migrantes deben tener acceso a una información global y veraz sobre sus derechos.

 

Los derechos de los trabajadores migrantes están claramente garantizados en las Convenciones 97 y 143 de la OIT, así como en la Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes y miembros de sus familias. Animamos a los Estados a ratificar estas convenciones y a la OIT a llevar a cabo campañas que vayan en esta misma dirección.

 

La organización de los trabajadores migrantes es esencial para el pleno ejercicio de sus derechos. Por desgracia los marcos reguladores en muchos países son demasiado restrictivos en lo relacionado con la libertad de asociación de los trabajadores migrantes. Pedimos al conjunto de los delegados de establecer activamente vínculos con las organizaciones de migrantes para emprender acciones conjuntas y asegurar que sus peticiones se enmarquen en un diálogo social inclusivo.

 

Construir la solidaridad pasa por la garantía del derecho fundamental sobre la protección social para todos los trabajadores, incluyendo los trabajadores migrantes. Por esta razón exigimos que se establezcan políticas de protección social globales, nacionales y con un amplio consenso social.

 

Para ello, alentamos la ratificación de acuerdos bilaterales entre Estados que favorezcan el disfrute de una protección social integral para los migrantes en los países de acogida conforme a la Recomendación 202 y la Convención 102. Proponemos de igual manera que los países de origen pongan en práctica “Fondos de Bienestar de los Migrantes” para cubrir los costes específicos relacionados con la migración tales como la repatriación en caso de fallecimiento o enfermedad. Los países de origen y los países de acogida deben contribuir a la financiación de estos Fondos.

 

Para garantizar un mayor respeto de los derechos laborales, insistimos también en la importancia en asegurar un reclutamiento equitativo, mediante una regulación estricta de las agencias de reclutamiento, así como el establecimiento de sanciones que castiguen los abusos cometidos.

 

Además, deben establecerse y reforzarse rutas de migración seguras y legales.

 

De la misma manera es necesario reforzar las instituciones que ejecutan las inspecciones de trabajo, ya que constituyen instrumentos privilegiados que permiten luchar contra las violaciones masivas de los derechos laborales.

 

Con este propósito, conviene establecer mecanismos accesibles y seguros de reclamaciones que permitan a los trabajadores migrantes denunciar los abusos cometidos en los puestos de trabajo, garantizando la protección de sus puestos de trabajo y de su integridad física como trabajadores.

 

Les agradezco su atención.

 

WSM & JOCI

 
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